CL1: En diciembre estamos leyendo…

…El edificio Yacobian de Alaa Al Aswany

portada

Una novela construida como un mosaico donde las vidas de los personajes se cruzan y se separan ante la mirada compasiva y sin prejuicios del autor.

Construido en 1934 en una de las principales avenidas del Cairo, el Edificio Yacobián es al mismo tiempo una imagen representativa de los últimos setenta y cinco años de la historia de Egipto y una radiografía de la sociedad egipcia contemporánea. Cada piso parece representar un estrato de la sociedad y por la novela vemos desfilar a los habitantes más variopintos: aristócratas decadentes, hombres de negocios, políticos corruptos, pobres de solemnidad que ocupan la azotea del edificio, un escritor gay… Un auténtico microcosmos de la sociedad egipcia que permite al autor tratar temas candentes en un país lleno de contrastes, como la corrupción de las instituciones, la discriminación de la mujer o las dificultades de los jóvenes para ascender en la escala social.

La novela fue adaptada al cine por Marwan Hamed en el año 2006.

Para saber más del autor y su obra:

Reunión comentario de la obra el jueves 18 de diciembre a las 19 h.  en la Biblioteca Ateneo La Calzada 

2 respuestas a CL1: En diciembre estamos leyendo…

  1. Babel dice:

    Laberíntica como un zoco en el comienzo, luego te engancha a sus historias para concluirlas de manera abrupta.

  2. xelu1 dice:

    Me gustó el libro, de fácil lectura una narración ágil, con un puzzle de personajes cada uno con su historia en el espacio del edificio Yacobían.
    El autor, como observador nos va adentrando poco a poco en la vida de estos personajes, y a través de ellos, como podemos entender la Sociedad del Egipto contemporáneo, finales del siglo XX.

    Por encima de todo, está la desigualdad Social, las élites económicas y políticas por un lado: el personaje Hagg Ezzam, corrupto empresario, narcotraficante y parlamentario vendido y comprado por un poder mayor, que no tiene visibilidad en el libro.
    Y la pobreza, encarnada en diversos personajes, pero sobre todo en Taha Shazli, el hijo del portero, que tras ver rechazado su ingreso en la policía, a pesar de su capacidad para el puesto, rechazado por su origen y por no disponer de medios para comprarlo(aquí en Occidente diríamos, por no tener enchufe, o no ser cliente de los partidos en el poder) se hace militante islámico radical, es detenido, torturado y violado y acaba de terrorista.

    Esa desigualdad se manifiesta también en las relaciones sexuales y de pareja: bien sea heterosexuales o homosexuales. De sumisión por parte de la mujer, encarnada sobre todo en Busayna Sayed, una joven dependienta desilusionada que empieza a dejarse manosear por su jefe a cambio de unos billetes. Aunque al final se case con el viejo y pudiente Zaki, ¿por “amor”.?. Siguiendo con la homosexualidad  Hatem Rachid, periodista y hombre de costumbres occidentales que de pequeño fue seducido por su criado. Y los sucesos que se desprenden de su convivencia con Abduh, su amante. La sensación de culpa del Abduh, ante su profunda religiosidad, y a pesar de las necesidades de subsistencia, llega a ser infranqueable.

    Como respuesta a las necesidades e inquietudes aparece la religión, con su más nefasta cara, el integrismo religioso o fundamentalismo.

    La respuesta terrorista cercana a los fundamentalistas religiosos, ante las injusticias, no parece la solución a la sociedad Egipcia, y sobre todo, por el comportamiento hipócrita y cínico del corrupto sheikh que trata de justificar un aborto con argumentos religiosos.

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