Viajes Literarios

El primer gran viaje que recuerdo a lomos de un libro lo hice con “El Barón de la Castaña”  un viaje extraordinario sobre una bala de cañón a lo largo de preciosas ilustraciones. Seguí con la editorial Bruguera y sus libros mitad novela y mitad cómic que coloreaba con mis hermanos.

Con ellos viajamos en el tiempo al imperio Austro-Húngaro de Sissi; a la Guerra Civil Americana con Mujercitascon las que también recorrí Europa acompañado a Amy y su antipática tia. Después viajé “Al centro de la tierra” e hice “20.000 leguas de Viaje Submarino“. A la campiña inglesa fuí con Los Cinco y Los Siete de Enid Blyton.

No sé en que momento empecé a viajar por el espacio acompañando a “El Principito” en su viaje estelar, y por supuesto estuve con él en el desierto. También hice viajes extraordinarios con Tintín y El corto Maltés y fui hasta la malasia con Emilio Salgari y su Sandokán.

En los veranos solía viajar a Inglaterra con Sherlock Holmes y las novelas de Agatha Christie que alguien compró en alguna estación y yo releía los días de lluvia en casa de mi abuela.

(amenazo con seguir)

3 Responses to Viajes Literarios

  1. xelu1 dice:

    Estando en una ciudad vi en la afueras, una mancha negra, a la altura de los árboles, y que oscurecía el cielo, mi curiosidad me llevó al lugar.
    Cuando llegué, encontré un viejo cementerio de hermosas tumbas, grandes y majestuosas, pero rodeadas por la bruma negra. En la parte más alta, en una esquina, un ruido me alertó, mire hacia allí y una voz se dirigió a mi. Sin yo preguntar me dijo, “estás en el cementerio de los egolatras”. ¿Eso qué es, pregunté yo? – es el lugar donde descansan todos aquellos, que en la vida, su luz se destacó por encima de las demás, y una vez muertos fueron denostados y enterrados en la oscuridad – no veo porque, dije yo, es humano que cada persona quiera alumbrar cada vez más.- Sí, pero su luz tapaba las demás que terminaban apagándose, o escapaban y en su lugar quedaba el vacío y la sombra, y los demás habitantes no alcanzaban a ver los caminos, terminaban perdiéndose.

    Dejé de escuchar la voz y regresé a la ciudad, era de noche y veía todas la luces de colores distintos, unas cerca de otras, me imaginaban que se saludaban y se hablaban, sus destellos me parecían risas y su luz alcanzaba una gran extensión más allá de mi visión.

    Este fue mi último y reciente viaje imaginario.

    Un Abrazo

  2. hiloahilo dice:

    Yo me animo. Entre mis lecturas destaco el viaje literario que realicé con las memorias de Isak Dinesen relatando su estancia en Kenia a principios del siglo XX, país al que fué para casarse y poner en marcha una granja con su marido. Fue un viaje realmente hermoso porque leer a esta autora -recomiendo también sus cuentos- es una gozada. Y por cierto, hay una película famosísima basada en este libro. 😉

  3. clubcalzada dice:

    Una entrada sumamente nostálgica pero a la vez muy interesante. ¿Quién se anima a escribir su “viaje literario”?
    Isabel nos ha contado varios que a ella le han quedado como recuerdos de niñez y adolescencia. Yo me sumo a ella especialmente con el recuerdo de los libros de Bruguera y las emocionantes aventuras con los personajes de Enid Blyton y Julio Verne.

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