En marzo estamos leyendo…

El sueño eterno, de Raymond Chandler

Publicada en 1939, El sueño eterno supuso la fulgurante irrupción de Raymond Chandler en el ámbito de la novela negra. Tomando como modelo en muchos aspectos a Dashiell Hammett, principalmente en la concepción de esta clase de relatos como reflejo y crítica de una sociedad más que como propuesta de acertijo o enigma a resolver, Chandler inición con su apuesta por su detectivo Philip Marlowe, con su inconfundible sentido del humor, una de las vetas más ricas del género. En El sueño eterno -novela repleta de nervio y de ingeniosos diálogos- es un caso de chantaje el que lleva a Marlowe a asomarse a las alcantarillas de una sociedad en apariencia espléndida.

No reuniremos el jueves 11 de marzo a las 19 horas en la biblioteca.

Podéis ver aquí el dossier que hemos preparado sobre el libro y su autor.

6 respuestas a En marzo estamos leyendo…

  1. babel dice:

    El humor acido y descripciones casi absurdas (…sus dedos, pequeños y cuidados, se apoderaron de uno como lo haría una trucha mordiendo el anzuelo… el techo mas que lejano era remoto)consiguen un estilo rico por lo inteligente.

  2. xelu1 dice:

    Como no podré estar en la reunión, me he decidido por ver la película y comento algo de la misma, no se si perderá mucho respecto al libro.

    Una película dirigida y producida por Howard Hawks, y adaptada nada más y nada menos que por William Faulkner. Fue estrenada el 23-VIII-1946 (EEUU). ¡Ya llovió!

    La música, de Max Steiner.

    La trama me ha parecido muy compleja.

    Una de las cosas que me atrajo fue la atmósfera que se crea con los detalles de la exploración del mundo del crimen, tráfico de drogas, venganzas, juegos ilegales y extorsión, que recrea en ambientes densos, oscuros y opresivos

    El guión construye una historia absorbente, de diálogos abundantes. La interpretación de Bogart y Bacall roza la perfección. El estilo, la clase y elegancia de Laura Bacall y su mirada felina; junto al cínico e irónico y seductor Humphrey Bogart, es más que suficiente para acomodarse en la silla y no pestañear.

    La dirección crea una obra de gran nivel, que enriquece con la aportación de humor, picardía, sensibilidad, ingenio y convicción.

    Con los concisos y satíricos dobles sentidos y gozosos diálogos.
    La mítica la escena inicial dentro del invernadero, donde el viejo general y Marlow se presentan y entablan una maravillosa conversación: “¿le gustan las orquídeas? a mí no, desprenden ese olor a carne con todo lo que ello implica de putrefacción y decadencia…”.

    Cuando la hija menor Carmen intenta romper el hielo con la frase “No es usted muy alto, ¿verdad?”, y Marlowe responde: “Bueno, yo hice lo que pude”.

    La que probablemente sea la escena más memorable es en la que Bogart intenta seducir a Bacall con la frase “No sé hasta dónde puede usted llegar”. La respuesta de ella: “Depende mucho de quién sea el jinete”.

    Un saludo

    • Contrueces dice:

      Xelu1:
      En cambio en la novela, Carmen le dice a Marlowe:
      -“Es usted muy alto” y Marlowe le contesta:
      -“Ha sido sin querer”
      (Como ves, eliminaron el no de cuajo. Tuvieron que adaptarse a la estatura de Bogart).
      Chandler había imaginado un Marlowe alto y buen mozo. Llegó a decir que le hubiera gustado Cary Grant para el papel (menos mal que no mandaba en Hollywood)
      Y como te gustó la escena del invernadero, ahí va:
      “Las plantas llenaban el lugar, formando un bosque de feas hojas carnosas y tallos como los dedos de los cadáveres recién lavados..” Expresivo el chandlerismo, ¿eh?
      Saludos contruecinos

  3. Glauka dice:

    Disfrute mucho mas imaginando a los personajes y los ambientes que con la historia en sí misma.

    Marlowe es un tipo genial, un duro de película con mucho sarcasmo. Me hubiera gustado conocerlo en persona.. y hasta aletearle un poco las pestañas, jeje.

  4. ektorin dice:

    Dejé el de “Operación exterminio” a medias para empezar éste, sino no me da tiempo,…
    Decir que hay que estar más atento a la lectura que el anterior, sino me pierdo. Me quedo con algunas contestaciones simpáticas del detective, como por ejemplo:

    “Comprendí, pese a lo breve de nuestra relación, que pensar sería siempre una cosa más bien molesta para ella.”

    “Bajó los párpados hasta que las pestañas casi le acariciaron las mejillas y luego los alzó muy despacio, como si fueran un telón teatral: un truco con el que llegaría a familiarizarme, destinado a lograr que me tumbara patas arriba.”

    Los diálogos molan. Las descripciones me rayan un poco.

  5. María José dice:

    Empezar esta lectura fue una lenta inmersión en una estética lejana de butacones de cuero azul, cortinones, alfombras, librerías con ceniceros, en todas se fuma,… fluir visual de marcas, en este caso modelos de coches: sedán negro, cupé color crema, Packard descapotable, y así hasta cuatro tiros y un muerto. Cerré el libro con ganas de seguir leyendo.

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